El origen del sexo


141020103840-largeUn nuevo descubrimiento anunciado en Nature por el paleontólogo de la Universidad Flinders, el profesor John Long, revela cómo el acto íntimo de las relaciones sexuales evolucionaron por primera vez en nuestras antepasados ​​lejanos.

En uno de los mayores descubrimientos en la historia de la evolución de la reproducción sexual, el profesor Long ha encontrado que la fertilización interna y la cópula aparecieron en antiguos peces blindados, llamados placodermos, hace unos 385 millones de años en lo que hoy es Escocia.

Lo placodermos, los vertebrados con mandíbulas más primitivos, son los primeros ancestros vertebrados de los seres humanos.

Publicado en Nature, el descubrimiento muestra que los fósiles de sexo masculino de la especie Microbrachius dicki , que pertenecen al grupo de los placodermos antiarcos, desarrollaron extremidades genitales óseas en forma de L llamadas claspers para transferir esperma a las hembras; y las hembras desarrollaron pequeños huesos pares para bloquear los órganos masculinos en su lugar para el apareamiento.

Con un tamaño de alrededor de 8 cm de largo, el Microbrachius vivió en antiguos hábitats lacustres de Escocia, así como en partes de Estonia y China.

El autor del documento principal, el profesor Long, quien es profesor Estratégico de Paleontología en la Universidad de Flinders en Australia del Sur, narra el descubrimiento del apareamiento en estos los antiguos peces y cómo descubrió estas habilidades cuando se topó con un hueso fósil en las colecciones de la Universidad Tecnológica de Tallinn, Estonia, el año pasado.

“Los fósles muestran el órgano sexual más primitivo conocido de vertebrados que se ha encontrado, lo que demuestra el primer uso de la fertilización interna y la cópula como estrategia reproductiva que se conoce en el registro fósil”, señala.

“El término Microbrachius significa pequeños brazos, pero los científicos han estado desconcertados durante siglos por la razón de porque poseían esas extremidades. Hemos resuelto este gran misterio, porque estaban allí para el apareamiento, por lo que el macho podía posicionar sus claspers en la zona genital femenina mediante estos brazos huesudos emparejadas”, dice el profesor Long.

“Antes se pensaba que la reproducción tuvo lugar fuera del agua, y mucho más tarde por la pista en la historia de la evolución de los vertebrados”, remarca.

“Nuestros descubrimientos anteriores publicados en Nature en 2008 y 2009 sobre la vida, nacimiento y cópula en placodermos, ya implicaban características más avanzadas. Nuestro nuevo descubrimiento ahora señala al origen de la cópula incluso más abajo en la escala evolutiva, al más básico de todos los animales con mandíbulas.”

“Básicamente se trata de la primera rama del árbol evolutivo, donde comenzaron estas estrategias reproductivas.”

En uno de los hallazgos más extraños de su investigación, el profesor Long dice que los peces probablemente copulaban desde una posición de lado con sus huesudos brazos articulados entrecerrados.

“Esto permitía a los machos maniobrar sus órganos genitales en la posición correcta para el apareamiento.”

“Con los brazos entrelazados, estos peces parecerían más estar bailando que apareándose.”

El Doctor Brian Choo, del Flinders Postdoctoral Research Fellow, co-autor del artículo, remarca que el descubrimiento representa la primera vez en la historia evolutiva en que los machos y las hembras mostraron claras diferencias en su apariencia física.

“Hasta este momento de la evolución, los esqueletos de los vertebrados con mandíbulas no podían distinguirse porque machos y hembras tenían las mismas estructuras esqueléticas,” dijo el Dr. Choo.

“Esta es la primera vez en la evolución de los vertebrados que ambos géneros desarrollaron estructuras reproductivas por separado, con machos desarrollando claspers, y hembras capaces de desarrollar placas fijas para bloquear los claspers para facilitar el apareamiento”, añade Choo.

El descubrimiento pone de relieve la importancia de los placodermos en la evolución de los animales vertebrados, incluidos los humanos, señala el profesor de Long.

“Los placodermos se pensaban que eran una vía muerta, sin parientes vivos, pero estudios recientes muestran que nuestra propia evolución está profundamente arraigada a los placodermos, y que muchas de las características que tenemos, como mandíbulas, dientes y extremidades pares, se originaron primero con este grupo de peces. Ahora, revelamos que nos dieron el acto íntimo de las relaciones sexuales también.”

El Dr. Matt Friedman, paleobiólogo de la Universidad de Oxford, Reino Unido, describió el descubrimiento como “Muy notable.”

“Los claspers en estos peces requieren una de dos alternativas, pero igualmente provocativos escenarios: o bien una pérdida sin precedentes de la fertilización interna en los vertebrados, o la coherencia de los placodermos acorazados como una sola rama en el árbol de la vida,” remarca Friedman,  quien fue no participó en el estudio.

“Ambas conclusiones van en contra de la creencia popular, y sugieren que todavía hay mucho por descubrir acerca de este episodio crítico de nuestra propia historia evolutiva extendida.”

La investigación involucró a un equipo de colaboradores de Australia, Estonia, el Reino Unido, Suecia y China, que escrutó un gran número de ejemplares de fósiles pertenecientes a las colecciones de los museos de todo el mundo.

Los especímenes fósiles de fósiles Microbrachius macho y hembra puestos en en el vestíbulo del Museo de Australia del Sur desde el 20 de octubre).

Artículo Original

 

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