El debate sobre la distancia hasta las Pléyades reabierto


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Un debate que lleva largo tiempo sobre la distancia al cúmulo de las Pléyades se ha resuelto, afirma un equipo de radiioastrónomos de EE.UU.. Los investigadores concluyen que el cúmulo está casi tan lejos como se pensaba originalmente. Esto contradice los análisis de los datos del grupo de satélites Hipparcos, que sugería que el cúmulo se encuentra 13 parsecs más cerca de lo que predicen los modelos astronómicos. El astrónomo que hizo esos cálculos basado en datos de Hipparcos, sin embargo, está a la espera de los resultados originales, afirmando que hay errores y suposiciones injustificadas en la nueva investigación.

Las Pléyades son el cúmulo de estrellas más obvio a ojo desnudo en el cielo nocturno, y ha sido conocido desde la antigüedad. En la astronomía moderna, la distancia a las Pléyades se utiliza para calibrar la distancia a escala cósmica, permitiendo así que las distancias a los cúmulos estelares y galaxias sean mayores de lo que se infiere.Por esta razón, es importante saber precisamente esta distancia, y se han hecho múltiples cálculos para ello, utilizando varios métodos.

La distancia generalmente aceptada era de unos 134 parsecs (unos 437 años luz) hasta que, en 1999, Floor van Leeuwen, del Instituto de Astronomía en Cambridge, Reino Unido, utilizó los datos de satélite Hipparcos de la Agencia Espacial Europea para realizar lo que era el cálculo más preciso hasta la fecha. El resultado se obtuvo mediante paralaje trigonométrico, usando el aparente cambio relativo en la posición de la estrella objetivo respecto a la distancia “fija” de las estrellas a medida que la Tierra orbita el Sol. Esto es independiente de cualquiera de los modelos estelares, dependiendo sólo de las leyes fundamentales de la geometría.

Van Leeuven llegó a una distancia de unos 120 parsecs. Refinó su análisis en 2009, llegando a una conclusión similar. Esta cifra fue muy controvertida dadas las enormes implicaciones teóricas de un descubrimiento tan inesperado, poniendo en duda la cantidad de helio en las estrellas que forman las Pléyades y que incluso sugieren que una física hasta entonces desconocida regulaba los principios de vida de las estrellas.

En la nueva investigación, Carl Melis de la Universidad de California, en San Diego y colegas de otras instituciones de Estados Unidos hizo su propia medición de paralaje trigonométrica de cinco estrellas seleccionadas en el cúmulo de las Pléyades utilizando interferometría muy larga  de radio. Con esta técnica, las mediciones se realizan mediante antenas de radio enlazadas y repartidas por todo el mundo, dando a la resolución total de un telescopio el tamaño de la Tierra. Los investigadores encontraron que las distancias de las cinco estrellas estaban en general de acuerdo con la figura original, con un valor más bajo de 134.8 parsecs y siendo el más alto 138,4.

Melis dice que, en conjunto, junto con todas las otras mediciones de la distancia al cúmulo de las Pléyades que son una copia de los modelos teóricos actuales, estas medidas demuestran de manera concluyente que los datos de Hipparcos eran erróneos. “Ya hemos llegado a esa conclusión”, dice Melis. “Esto es sólo reiterarlo, y poner los clavos sobre el ataúd de esa hipótesis.”

Van Leeuwen, sin embargo, no está convencido. Hipparcos catalogó más de 100.000 estrellas, incluyendo varios cúmulos como las Pléyades, y encontró medidas de acuerdo con predicciones de otros. La distancia a las Pléyades se calcula a partir de mediciones independientes de más de 50 estrellas, y Van Leeuwen dice que, para que la distancia sea incorrecta, Hipparcos habría tenido que dar respuestas incorrectas en estas mediciones específicas. Añade que no hay una explicación convincente de cómo pudo haber ocurrido.

Cuestiona varios detalles técnicos de las nuevas medidas, como el hecho de que los movimientos propios (la velocidad relativa al Sol) de las estrellas de las Pléyades varían ampliamente, mientras que los movimientos propios de las estrellas dentro de un grupo deben ser casi los mismos. “Tan pronto como se pongan en consonancia los movimientos propios con los demás todas los paralajes van a cambiar.” También dice que la cifra de Hipparcos se puede explicar. “No es necesaria una nueva física. Lo único que se necesita es una re-evaluación de las profundidades de las capas de convección en estas estrellas, que convenientemente se han asumido para ser fijas y constantes durante la fase de secuencia principal.”

En 2013 la ESA lanzó Gaia, el sucesor de Hipparcos con especificaciones muy superiores, como cámaras de mayor sensibilidad, que medirán las paralajes de miles de estrellas en el cúmulo de las Pléyades. Los principios de diseño son conceptualmente similares, lo que conduce a Melis y sus colegas a sugerir que el error no identificado que creen distorsiona las mediciones de Hipparcos de las Pléyades también podría afectar a Gaia. No obstante, Melis sospecha que “La medición Gaia no va a ser la misma que la medición de Hipparcos. Esperemos que entonces la comunidad de Hipparcos se enfrente al hecho de que Hipparcos no produjo el resultado correcto.”

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