Los escarabajos peloteros se guían por la Vía Láctea


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Incluso un recolector de residuos pueden alzar sus ojos a las estrellas. Mediante el seguimiento de escarabajos coprófagos en un planetario oscuro, los investigadores han demostrado que de modo similar a aves y personas, estos insectos que comen  heces son capaces de utilizar navegación astronómica.

“Esta es la primera vez que se ha demostrado que los insectos pueden utilizar las estrellas como guía para su orientación”, dice la neuroentomólogo Marie Dacke de la Universidad de Lund en Suecia “y es también la primera prueba de que los animales pueden usar la Vía Láctea para su orientación”. Informa ella y su equipo en la revista Current Biology.

Los insectos del estiércol son excelentes para el estudio de la navegación ya que recogen su fuente de alimento y se concentran en hacerlo rodar lo más directamente posible lejos de competidores y depredadores. “Están literalmente apegados a sus bolas de estiércol que en todo caso lo que quieren es hacer rodar la pelota en línea recta”, dice Dacke.

Trabajos anteriores mostraron que los escarabajos pueden orientarse con el sol y la luna como faros o por patrones de polarización de luz solar y lunar. Los escarabajos no usan puntos de referencia  como rocas y árboles, o, como creían los científicos, luz de las estrellas.

Esta conclusión vino de una publicación de 2003 en la que participaba la propia Dacke entre otros investigadores. En ese trabajo, ella y sus colegas habían informado que los escarabajos perdían su sentido de dirección si podían ver las estrellas, pero no la luna. Así que eso le desconcertó años más tarde, cuando observó escarabajos bajo las estrellas en un experimento diferente y descubrió que no se perdían del todo.

Para entender por qué, los investigadores realizaron experimentos al aire libre en los que bloqueaban la visión de los insectos con tapas o altos muros de arena que les permitían ver nada más que el cielo. Los escarabajos podían orientarse cuando veían el cielo, pero no cuando se tenían puntos de referencia terrestres.

Para una prueba definitiva de si los escarabajos saben orientarse por las estrellas sería necesario “apagar y encender” las estrellas, así que Dacke y su equipo pidió prestado el Planetario de Johannesburgo. Con la cúpula del planetario oscurecida, el Scarabaeus satyrus perdía su pelota de heces y comenzaba a moverse sin orden a su alrededor. Pero mostrarles la Vía Láctea, permitía que los escarabajos arrastraran sus pelotas de estiércol en trayectorias bastante directas.

Sabiendo que el escarabajo pelotero en realidad podía orientarse por las estrellas, Dacke se dio cuenta de por qué su experimento anterior había salido mal: había probado con escarabajos durante el mes de octubre en Sudáfrica, cuando la Vía Láctea está tan baja en el cielo que los animales no pueden obtener una buena vista.

“El escarabajo no se guía por la Vía Láctea con la misma comprensión que una persona hace”, dice Paul Graham, de la Universidad de Sussex en Inglaterra. “Más bien, la falta de definición de las estrellas es una característica estable de orientación. Dado que los escarabajos sólo tienen que alejarse rápidamente del depósito de estiércol original, las señales visuales funcionarían. Los escarabajos coprófagos nocturnos,  son un bello ejemplo de la adaptación de un animal a su medio ambiente… y a su universo.”

Autor: Susan Milius

Enlace original: Dung beetles steer by the Milky Way

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