El hallazgo del calendario maya más antiguo echa por tierra el mito del fin del mundo


Excavando en Xultún, un antiguo asentamiento maya en Guatemala, un grupo de arqueólogos ha descubierto un lugar que creen que sirvió a modo de taller para escribas y sacerdotes del calendario hace más de 1.200 años. Sus paredes están adornadas con pinturas muy bien conservadas y escrituras, incluyendo cálculos relacionados con el calendario maya. Los números garabateados confirman lo que los expertos han estado proclamando durante años: el calendario maya no predice que el mundo terminará el 21 de diciembre de 2012.

Maltratado por el tiempo y en gran medida desconocido, el sitio arqueológico conocido como Xultún se extiende sobre 16 kilómetros cuadrados de selva tropical del Petén en Guatemala. Fue el hogar de decenas de miles de personas en la época de los mayas, el poderoso imperio mesoamericano que llegó a la cima de su influencia en el siglo VI dC y se desplomó varios cientos de años más tarde. Descubierto en 1915, la otrora próspera metrópolis cuenta con los restos de miles de estructuras, incluyendo edificios de hasta 35 metros de altura. Los saqueadores han robado del sitio muchos de sus tesoros y expuestas anteriormente, las ruinas no fueron protegidas de elementos destructivos.

Por extraño que parezca, fue una trinchera abierta por saqueadores la que hace dos años llevó a uno de los hallazgos más notables de la historia reciente de la arqueología maya. En 2010, mientras participaba en una excavación dirigida por el profesor de la Universidad de Boston, William Saturno, un estudiante de pregrado seguía los rastros débiles de un pigmento sobre una pared expuesta a la luz por la acción de saqueadores. Saturno examinó el lugar, situado a varios metros bajo la superficie, pero no esperaba encontrar nada sustancial. “Las pinturas mayas son muy raras, no porque los mayas no las pintaran a menudo, sino que rara vez se conservan en el ambiente tropical de Guatemala”, explicó.

Aventurándose más en lo que parecía ser una edificación sorprendentemente intacta, Saturno descubrió  murales  más vírgenes que los primeros. Una vez que él y su equipo decidieron que la estructura garantizaba poder echar  una vistazo de más cerca, la carrera para protegerla de la temporada de lluvias se aproximaba. La National Geographic Society proporcionó becas para el trabajo de conservación, así como otras excavaciones en 2010 y 2011. Los descubrimientos resultantes aparecerán en la edición de junio de la revista National Geographic así como en Science

De tan sólo 17 metross cuadrados, la habitación está decorada con pinturas murales que datan de aproximadamente el año 800 DC en cada una de sus tres paredes intactas. La pared norte cuenta con un rey sentado vistiendo un tocado elaborado con plumas azules, un asistente se asoma desde detrás de las plumas. Pintado sobre una superficie empotrada, esta imagen podría estar oculta detrás de una cortina que colgaba de una barra fabricada con huesos que se conserva parcialmente. De rodillas al lado del rey está un hombre que sostiene un puntero, posiblemente para identificarlo como un escriba, señaló Saturno. El significado de una etiqueta que acompaña la pintura  se podría traducir como “Hermano Menor de Obsidiana” o “El Joven Obsidiana”, sigue sin estar claro.

Tres figuras masculinas pintadas de negro aparecen en el oeste, cada uno lleva tocados de plumas y medallones idénticos. Uno de ellos se denomina “Hermano Mayor de Obsidiana“, un título cuyo significado aún no se ha entendido. La pared este de la habitación dispone de una figura pintada en negro que se ha erosionado debido a su proximidad con el exterior.

Mientras que las pinturas son poco frecuentes e intrigantes, otro elemento festoneado en los muros norte y este resultó aún más sorprendente para los investigadores. Garabateado en rojo y negro estaban los gráficos de números representados por barras y puntos al modo Maya. Después de examinar las cifras, los expertos se dieron cuenta que denotaba períodos de tiempo correspondientes a los ciclos del calendario maya.“Esta fue una calculadora, por así decirlo, utilizada por un sacerdote de calendario o astrónomo maya para calcular los ciclos  de la Luna”, dijo David Stuart, profesor de arte y escritura mesoamericana en la Universidad de Texas en Austin, que ayudó a descifrar los jeroglíficos.

Hasta ahora, las tablas astronómicas mayas sólo se habían encontrado en  libros, el más famoso el texto de 1.000 años de antiguedad, conocido como el Códice de Dresde. Pero los ejemplos recientemente descubiertos, que preceden al Códice de Dresde por lo menos en 200 años, aparecen en las paredes de una vivienda, junto con obras de arte garabateado. Por esta razón, los investigadores creen que la sala una vez sirvió como taller de escribas y sacerdotes, matemáticos, astrónomos y otros que observaran los cielos. Aunque dándole vueltas a una fórmula o para predecir el próximo eclipse, habrían trabajado convenientemente en sus cálculos en la pared. “Es como tener una pizarra en la oficina”, dijo Stuart.

En los últimos años, la cultura popular se ha aferrado a la teoría de que los mayas predijeron un apocalipsis el 21 de diciembre de 2012. Esa fecha se corresponde con el final del ciclo actual del calendario maya, que tiene una duración de 13 en intervalos de 144.000 días conocidos como baktunes. Sin embargo, los estudiosos han argumentado que, mientras que los astrónomos mayas vieron la conclusión de cada ciclo como importante, nunca preveyeron un apocalipsis. Según los investigadores, que estudiaron la edificación en Xultún, los cálculos en las paredes confirman una vez más que el calendario maya se extiende mucho más allá del próximo mes de diciembre. Una anotación en los registros particulares añade un intervalo de 17 baktunes, un período de tiempo que se extiende más allá del presunto fin del mundo.

“Este tipo de concepción de la cultura popular que asegura que el calendario maya tiene una fecha de caducidad es en sí misma una falacia”, dijo Saturno. Comparó el sistema con los podómetros que se ponen a cero después de 99.999 kilómetros, ya que no puede mostrar más de cinco dígitos. “Si estamos conduciendo un coche, no prevemos que a las 100,000 millas el coche va a desaparecer de debajo de nosotros“, dijo. Stuart, que asegura que, en lugar de cubrir un período finito de tiempo, “el calendario maya va a seguir adelante y seguir por miles de millones de años en el futuro”.

Saturno reconoce que el nuevo descubrimiento podría no influir en la gente que tiene absoluta confianza en la predicción de diciembre de 2012. “Creo que, como regla general, si una persona es un creyente incondicional de que el mundo va a terminar en el 2012, ninguna pintura le va a convencer de lo contrario”, dijo.

“¿Qué va ha obrar el milagro? Despertar el 22 de diciembre”, agregó.

Autor: Jenny Cohen

Enlace original: Oldest known Mayan calendar debunks december 2012 myth

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