Encontrar exolunas próximo objetivo en investigación espacial


El telescopio espacial Kepler de la NASA podría utilizarse para encontrar exolunas, satélites naturales de planetas que orbitan otras estrellas distintas al sol. Esa es la afirmación de un equipo internacional de astrónomos, que asegura que el análisis cuidadoso de los datos recogidos por Kepler podría revelar si los exoplanetas que se encuentran están orbitados por lunas. Los resultados podrían tener implicaciones importantes para saber cómo se forman las lunas. E incluso podría proporcionar información importante sobre la probabilidad de que haya vida en otros lugares del universo.

El telescopio Kepler fue lanzado en 2009 y mantiene su mirada fija de forma permanente en un área elegida al azar de la Vía Láctea de unos 10 grados cuadrados. Su principal objetivo es la detección de exoplanetas mediante la observación de la ligera caída en la luz de una estrella cuando uno de sus planetas pasa por delante de ella. Hasta ahora, cientos de exoplanetas han sido encontrados de esta forma.

Para asegurarse de que realmente se ha detectado un exoplaneta, en lugar de una caída del brillo temporal al azar, el Kepler busca caídas periódicas en el brillo de la estrella. Ahora, David Kipping, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica y sus colegas de otras universidades de los EE.UU. y del Instituto Niels Bohr en Copenhague desean buscar pequeñas variaciones en esta periodicidad. El equipo afirma que tales variaciones podrían indicar que otro objeto, además de la estrella está influyendo en el movimiento del planeta y que ese objeto podría ser un gran exoluna.

Para reclamar el descubrimiento de un exoluna, sin embargo, los astrónomos tendrían que descartar otras explicaciones para esas variaciones; como la presencia de otros planetas orbitando la misma estrella. Kipping y sus colegas señalan que esto se puede hacer al analizar con mayor detalle los datos de Kepler. La variación en la magnitud de la luz sería un indicio más de que el planeta tendría una luna, porque el planeta y la luna juntos bloquean más luz en dos extremos  que cuando uno está enfrente del otro. Además, el cambio en el período estaría relacionado con la atracción gravitatoria de la luna, y por lo tanto con su masa, mientras que el cambio en el brillo estaría relacionado con el diámetro de la luna. Las dos medidas en conjunto, por lo tanto, podrían permitir a los científicos estimar la densidad de la Luna, dando alguna pista sobre su composición.

Kipping y sus colegas han calculado que Kepler debería ser capaz de encontrar lunas tan pequeñas como 0,1 veces la masa terrestre. Si bien esto sigue siendo cuatro veces el tamaño de la luna más grande de nuestro sistema solar, es posible que podría servir. Un planeta más pequeño puede convertirse en una gran luna cuando es capturado por un planeta más grande, por ejemplo, o se puede crear cuando dos planetas chocan entre sí.

Darin Ragozzine, científico del Centro Harvard-Smithsonian, que no participó en la investigación, dice que el hecho de detectar este tipo de grandes lunas sería en cualquier caso un resultado valioso: “Mi parte favorita de este trabajo, es que, aunque no se encuentra nada -que es una posibilidad- todavía tiene resultados científicamente valiosos debido a que será capaz de decir específicamente lo que podemos descartar “.

Una de las posibilidades más interesantes de este hecho es que el Kepler podría encontrar una base potencial para la vida fuera de nuestro sistema solar. La búsqueda de lunas es particularmente importante en este sentido por dos razones. En primer lugar, las lunas de gran tamaño, como se puede encontrar alrededor de un gigante gaseoso, por ejemplo, podrían, acoger vida. En segundo lugar, muchos científicos creen que la evolución de la vida en la Tierra no habría sido posible sin la Luna, ya que nuestro satélite se encarga de estabilizar la inclinación axial, que sirve a modo de prevención de variaciones extremas en el clima. Los planetas con una luna relativamente grande, por tanto, serían más prometedores para ser candidatos a planetas habitables. “Sin una luna enorme, no está claro si la vida podría desarrollarse e incluso si está vida podría evolucionar hasta vida inteligente”, dice Ben Moore, astrofísico de computación en el Instituto de Física Teórica en Zúrich.

Sin embargo, Kipping destaca que el proyecto no es una búsqueda para encontrar vida extraterrestre. “Si encontramos una luna habitable sería un sueño hecho realidad, pero no es un objetivo primordial”, dice. “Principalmente estamos tratando de encontrar lunas, sea habitables o no”.

Una pre-impresión del documento está disponible en arXiv

Autor: Tim Wogan

Enlace original: Kepler space telescope could find exomoons

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