Nuevos fósiles plantean dudas sobre la evolución humana


Nuevos fósiles hallados de Australopithecus Sediba, se han sumado al debate sobre el lugar que esta especie ocupa en el linaje humano. Cinco artículos publicados en Science, describen el cráneo, pelvis, manos y pies de estos homínidos antiguos desenterrados hace tres años en África del Sur.

Los documentos revelan una curiosa mezcla de rasgos, algunos que pueden encontrarse en  monos, ya hallados en los primeros fósiles de Astrolopithecus y otros que se creían exclusivos del Homo erectus (estatura, y huesos delgados de estos homínidos que surgieron alrededor de 2 millones de años atrás en el este de África y colonizaron Europa y Asia) y de sus descendientes, incluyendo a los humanos modernos.

Esta combinación de características ha sembrado dudas entre los paleoantropólogos que no están seguros de cómo los Astrolopiyhecus Sediba se relacionaban con otros parientes humanos más antiguos. Lee Berger, paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, Sudáfrica, cuyo equipo descubrió la especie, propone que el A. sediba podría haber evolucionado en H. erectus , pero muchos otros investigadores se muestran escépticos de ello. 

El hijo de Mathew Berger, de 9 años de edad, fue quien halló los primeros fósiles de Sediba en agosto de 2008, mientras que él y su padre estaban explorando Malapa, un sistema de cuevas que se derrumbó cerca Sterkfontein y Swartkrans, donde también  se han hallado una gran cantidad de restos humanos antiguos. El fósil resultó ser un hueso del cuello. Después, el equipo encontró más de 220 ​​huesos de al menos cinco personas, incluyendo bebés, niños mayores y adultos.

Los investigadores concluyeron que los fósiles representaban una nueva especie de homínido, al que pusieron el nombre  Sediba, que en dialecto Sotho significa fuente. Una pequeña proporción de las muestras del cerebro y las extremidades vistas coincidían con las del género Australopithecus, el más famoso representante de esta especie es un Afarensis que tiene 3 millones de años, el esqueleto conocido como Lucy.Otros argumentan que los paleoantropólogos deberían haber  colocado la nueva especie en el género Homo, debido a sus características modernas, incluyendo las halladas en manos y pelvis.

“Eso es exactamente lo que se espera cuando se encuentra una forma muy transitoria: el 50%  dice que tienen razón, es un australopitecino, la otra mitad dice, que se debería poner en el género Homo”, dijo Berger durante una conferencia para anunciar el hallazgo del A. Sediba.

De alrededor de 420 centímetros cúbicos, el cerebro del A. sediba resulta insignificante si se compara con los de otros Australopithecus y chimpancés. Sin embargo, un nuevo escaneo de alta resolución de la impresión del cerebro del cráneo muestra grandes áreas frontales que se asocian normalmente a los humanos y están relacionadas con habilidades cognitivas superiores, tales como la planificación.

La pelvis del A. sediba es también más ancha que las de otros australopitecinos, lo que genera dudas sobre la manera en que la forma de la pelvis humana evolucionó para dar cabida a bebés de mayores cerebros. “Lo que está llevando al Sediba hacia el linaje humano es lo parecido de la  pelvis, no un cerebro grande”, dice Berger.

Las orientaciones de  piernas y tobillos también sugieren que A. sediba caminaba erguido, y su tobillo se asemejaba casi por completo al de un ser humano. Sin embargo, sus largos brazos,algunas características de sus pies y huesos de la espinilla, son similares a los de un chimpancé. En conjunto, estas características sugieren que A.sediba se habría adaptado tanto para el bipedismo como para hacer de un árbol su hogar.

Junto a unos brazos parecidos a los de los simios hay características humanas, como manos con  pulgares fuertes, perfectos para agarrar. “Esa mano es la más “humana” aparte de las del Homo sapiens y los neandertales que ha sido descubierta nunca “, dice Berger. Los investigadores no han informado sobre herramientas de piedra asociadas con el A.sediba , pero Berger dice que las manos sugieren que habría sido capaz de fabricarlas y usarlas.

Para Berger esta mezcolanza de rasgos sugiere que el A. sediba es un antepasado directo de H. erectus. Por otra parte, asegura, los nuevos fósiles pueden representar una última especie superviviente del Australopithecus antes de que se extinguieran.

“Obviamente son fósiles fabulosos y me siento cautelosamente receptivo a hacerme una idea general del cuadro completo de ellos como predecesor de los primeros Homo”, dice Dean Falk, neuroanatomista de la Florida State University en Tallahassee y de la Escuela de Investigación Avanzada en Santa Fe, Nuevo México. Sin embargo, le gustaría ver la impresión del cerebro en el cráneo en comparación con los de muchos otras especies de Australopithecus antes de aceptar que su forma se asemeja a la del cerebro de un ser humano.

Donald Johanson, paleontólogo de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe, también le gustaría ver al A. sediba a fondo en comparación con otros fósiles humanos antiguos, en particular los de los primeras especies de Homos, como el Habilis . “Es posible que sea otra rama en el árbol evolutivo”, dice del A. sediba .

Bernard Wood,  paleontólogo de la Universidad George Washington en Washington DC, también se muestra escéptico. “Es perfectamente posible que el A. Sediba sea un ancestro de Homo. ¿Si creo que sea lo más probable? No, no lo creo.”

Sin embargo, dice Wood, la mezcla única de la anatomía de rasgos arcaicos y modernos, en particular, su pie, pone de relieve la dificultad de determinar si un fósil representa un ancestro humano directo o un callejón evolutivo sin salida con algunos rasgos humanos. “Creo que hemos siempre hemos tenido esta loca idea de que nuestra morfología y nuestra conducta eran tan especiales que no podían haber evolucionado más de una vez”, dice, añadiendo que este hallazgo “hará que la identificación de los ancestros humanos sea mucho más difícil hoy que ayer “.

El equipo de Berger aún excava en Malapa, y tiene planes para describir los restos de otros individuos hallados en la cueva. Se recuperó material que rodea a algunos de los fósiles que pueden representar  piel y tejidos blandos conservados, algo nunca antes visto en fósiles humanos esta edad.

En lugar de mantener la boca cerrada sobre ese material, el equipo de Berger ha sacado una convocatoria abierta para encontrar ayuda de otros investigadores y poder determinar si el material es en realidad piel y, si es así, lo que podría tener que decir acerca de los seres humanos antiguos. El proyecto está dando sus primeros pasos, pero Berger dice que puede detallar la obra y su conclusión en su página web  antes de su publicación oficial. 

Enlace original: Fossils raise questions about human ancestry

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Un pensamiento en “Nuevos fósiles plantean dudas sobre la evolución humana

  1. En un tema tan lleno de hipótesis y opiniones subjetivas, basadas en hechos constatados que admiten diversas explicaciones, como es la evolución de las especies, comparto íntegramente el comentario realizado por David Quammen, en un artículo en la edición en español del National Geographic de noviembre de 2004, (¿Estaba equivocado Darwin”), al asemejar la evolución a una película de la cual se han perdido 999 de cada mil cuadros en el cuarto de edición. Me resultó muy interesante un folleto publicado con el título “El Origen de la Vida, cinco cuestiones dignas de análisis”, (http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/?start=36).

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