Nueva teoría contradice un universo inflacionario


Patrones circulares dentro del fondo de microondas cósmico sugieren que el espacio y el tiempo no empezaron a existir en el Big Bang, sino que nuestro universo, de hecho, estaría en un ciclo continuo a lo largo de una serie de “eones”. Ésta es la fantástica afirmación realizada por el físico teórico de la Universidad de Oxford, Roger Penrose, quien afirma que los datos recopilados por el satélite WMAP de la NASA apoya su idea de una “cosmología cíclica conformal”. Esta afirmación resulta controvertida, debido a que se opone al modelo ampliamente aceptado de cosmología inflacionaria.

De acuerdo con la teoría inflacionaria, el universo empezó en un punto de densidad infinita, conocido como Big Bang, hace aproximadamente 13 700 millones de años, se expandió de forma extremadamente rápida durante una fracción de segundo, y ha continuado expandiéndose mucho más lentamente desde entonces, un tiempo durante el cual han surgido planetas, estrellas y, finalmente, los humanos. Tal expansión se cree ahora que está acelerando y se espera que de como resultado un universo frío, uniforme y sin características propias.

Penrose, sin embargo, se muestra en desacuerdo con la descripción inflacionaria, y en particular, cree que no puede tener en cuenta el bajísimo estado de entropía en el que se cree que nació el universo; un grado de orden extremadamente alto que hizo posible la materia compleja. No cree que el espacio y el tiempo empezaran a existir en el momento del Big Bang, sino que el Big Bang fue, de hecho, sólo uno entre una serie de muchos, con cada uno marcando el inicio de un nuevo “eón” en la historia del universo.

Clave en la teoría de Penrose es la idea de que en el futuro lejano, el universo se convertirá, en cierto sentido, en algo muy similar a lo que fue el Big Bang. Dice que en estos puntos, la forma o geometría del universo era y será muy suave, en contraste a la forma actual con muchos picos. Esta continuidad de forma, sostiene, permitirá una transición del final del actual eón, cuando el universo se haya expandido hasta hacerse infinitamente grande, al inicio del siguiente, cuando vuelva  de nuevo a hacerse infinitamente pequeño y estalle formando el siguiente Big Bang. Es clave, comenta, que la entropía en esta etapa de transición sea extremadamente baja, debido a que los agujeros negros, que destruyen toda la información que absorben, se evaporan conforme el universo se expande, y haciendo esto eliminan entropía del universo.

Penrose afirma ahora que ha encontrado pruebas para esta teoría en el fondo de microondas cósmico, la radiación de microondas que impregna todo, y que se cree  se creó cuando el universo tenía apenas 300 000 años, lo cual nos dice qué condiciones había en esa época. Las pruebas fueron obtenidas por Vahe Gurzadyan, del Instituto de Física Yerevan en Armenia, quien analizó datos de microondas de siete años procedentes de WMAP, así como datos del experimento de globo BOOMERanG de la Antártida. Penrose y Gurzadyan dicen que han identificado claramente círculos concéntricos en los datos – regiones en el cielo de microondas en los que el rango de temperatura de la radiación es notablemente menor que en otros sitios.

De acuerdo con Penrose y Gurzadyan, estos círculos nos permiten “ver” a través del Big Bang el eón que habría existido anteriormente. Los círculos, afirman, son marcas dejadas en nuestro eón por las ondulaciones esféricas de las ondas gravitatorias que se generaron cuando los agujeros negros colisionaron en el eón anterior. Y dicen que estos círculos suponen un problema para la teoría inflacionaria, debido a que esta teoría dice que la distribución de las variaciones de temperatura en el espacio, deberían ser Gaussianas, o aleatorias, en lugar de tener estructuras tan perceptibles en su interior.

Julian Barbour, profesor visitante de la Universidad de Oxford, dice que estos círculos serían “notables de ser reales, y sensacionales de confirmar la teoría de Penrose”. Según dice, “acabaría con la descripción estándar inflacionaria”, la cual, añade, se ha aceptado ampliamente como un hecho científico por parte de muchos cosmólogos. Pero cree que el resultado será “muy controvertido” y que otros investigadores observarán los datos críticamente. Dice que hay muchos aspectos cuestionables en la teoría, incluyendo el abrupto cambio de escala entre eones, y la suposición, clave en la teoría, de que todas las partículas pierden su masa en el futuro lejano. Señala que, por ejemplo, no hay pruebas del decaimiento del electrón.

El artículo puede consultarse en arXiv: 1011.3706

 

 

 

 

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