“Caca” de ballena para luchar contra el cambio climático


Los cachalotes han resultado ser aliados inesperados en la lucha contra el calentamiento global, la eliminación de las emisiones de carbono, equivalente de 40.000 vehículos, cada año se deben a sus heces, según un nuevo estudio.

Los cetáceos habían sido previamente señalados como culpables del clima, ya que exhalan dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más común.

Pero esto es sólo una parte de la historia, según el documento, publicado en la revista británica Proceedings B .

En un cálculo gigantesco, biólogos de Australia estiman que unas 12.000 de estas ballenas, que pueblan las aguas del Océano Austral, defecan alrededor de 50  toneladas de hierro en el mar cada año.

El hierro es un alimento excelente para el fitoplancton, plantas marinas que viven cerca de la superficie del océano y que absorben las emisiones de CO2 de la atmósfera mediante la fotosíntesis.

Como resultado de este proceso, las ballenas ayudan a eliminar 400.000 toneladas de carbono cada año, el doble que las 200.000 toneladas de CO2 con que contribuyen a través de la respiración.

A modo de comparación, 200.000 toneladas de CO2es igual a las emisiones de casi 40.000 vehículos, de acuerdo a  cálculos  de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA).

Las heces de las ballenas son tan eficaces porque se emiten en forma líquida y cerca de la superficie.

Así pues, la caza de ballenas no sólo sería una grave amenaza para este animal, sino que también restaría uno de los aliados más valiosos que tenemos para luchar contra el cambio climático.

Antes de la caza de ballenas, la población de esta especie era aproximadamente 10 veces más grande, lo que significa que alrededor de dos millones de toneladas de CO2 no fueron eliminadas al año  debido a ello.

Las aguas del Océano Austral son ricas en nitrógeno, pero pobres en hierro, que es esencial para el fitoplancton.

Los científicos  sospechan que esta disminución en el número de cachalotes afectaría enormemente al hábitat de estos animales. Esto podría explicar la “paradoja del krill”: los investigadores han encontrado previamente que cuando se matan ballenas, la cantidad de krill en la zona marítima afectada se reduce de modo considerable, lo que afectaría por tanto toda la cadena alimentaria.

El sitio web de la EPA, sobre la base de un cálculo realizado en 2005, dice que un automóvil recorre de media unos 20.000 kilómetros al año lo que equivaldría a unas  emisiones de CO2 en ese mismo periodo de poco más de 5 toneladas.

El futuro de los cachalotes y otras especies está bajo control la próxima semana en Agadir, Marruecos, donde la Comisión Ballenera Internacional (CBI) discute un plan para relajarse una moratoria de 24 años sobre la caza comercial.

Este nuevo estudio está escrito por Trish Lavery en la Universidad Flinders, en Adelaida.

Enlace original: Whale poo fights climate change.

Para saber más: Cachalotes.

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