Extraña estrella podría emerger de su “capullo”


La estrella Eta Carinae, una de las más brillantes que puedan observarse en el cielo del hemisferio sur, ha sido durante mucho tiempo un misterio.Después de que una  enorme explosión se produjera en ella hace más de 150 años, los restos de aquel suceso se arremolinaron en una densa nube de polvo que impedía su visión.

Ahora, Eta Car, que se encuentra en nuestra misma galaxia a unos  7.500 años luz de nosotros, ha arrojado unos desconcertantes datos. Un equipo de investigadores de EE. UU. ha descubierto una inexplicable caída en el nivel de su viento estelar, a través de mediciones de su espectro de ondas.

Investigadores de la Universidad de Minnesota en Minneapolis registraron esta caída con datos variables obtenidos mediante el Telescopio Géminis instalado en Chile y el Telescopio Espacial Hubble. Sus resultados se detallan en un artículo del Astrophysical Journal Letters.

“El colapso de las líneas de emisión  era demasiado rápido y drástico para ser real”, dice Kris Davidson, un astrofísico de la Universidad de Minnesota y co-autor del estudio.

En enero, un colega de Davidson y  la autora principal del estudio, Andrea Mehner,  notaron por primera vez el efecto en los datos del telescopio Géminis. Posteriormente, el equipo confirmó los hallazgos  a través de observaciones con el Hubble.

Sus resultados han sido verificados independientemente por astrónomos de la Universidad Stony Brook en Nueva York y el Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta.

“Eta Car es más que una estrella variable,” dice Davidson, “es cómo un gigantesca nuez.”

El origen de la rareza de Eta Car se encuentra en una supernova que comenzó a finales de 1830 y se prolongó durante unos 20 años.

Grandes estrellas como Eta Car pueden hacer su aparición por razones aún desconocidas. Una teoría es que una vez que estas estrellas masivas cercanas al final de su corta vida (después de  2 ó 3 millones de años), perturbaciones en sus núcleos podrían desencadenar episodios esporádicos de “falsas supernovas”.

Estas “falsas supernovas”  tienen una centésima parte del brillo de las supernovas normales, pero  pueden durar décadas. Y a diferencia de las supernovas normales, las estrellas en las que se originan pueden sobrevivir. Eta Car, que es cinco millones de veces más luminosa que el Sol, fue el primero de estas generadoras de falsas supernovas hallada, aunque en la actualidad, los astrónomos han encontrado alrededor de una docena de ellas.

Durante su erupción a mediados del siglo XIX, Eta Car perdido cerca de diez veces la masa del sol. A pesar de esta pérdida que podría parecer enorme, tan sólo fue el equivalente al 10% de su masa, sin embargo, la mitad de su parte exterior fue expulsada durante el suceso. Como resultado, la estrella todavía no ha vuelto a su equilibrio térmico y de rotación. Desde 1858, se ha observado una perdida  masiva por parte del astro, el equivalente a una masa de igual a la de Júpiter  al año.

Todavía no podemos ver la estrella de modo directo”, dice Davidson, “tan sólo una  nube opaca producida por el viento y eyecciones de gas realmente brillantes.”

Antes de 1700, Davidson señala que Eta Car fue una estrella de cuarta magnitud, registrada por el astrónomo Edmond Halley. Para 1843, era casi tan brillante como Sirio y de repente desapareciendo en 1858.

“Después de la explosión de la falsa supernova”, dice Davidson, “la estrella está en un estado de desequilibrio.”

Nathan Smith, un investigador post-doctoral en astronomía de la Universidad de California, en Berkeley, quien no estuvo involucrado con las observaciones, dice que Eta Car es un objeto clave para comprender la inestabilidad de las estrellas más masivas.

Smith añade que estas erupciones pueden arrojar luz a como se comportan las primeras estrellas del Universo.

Mientras tanto, si la tendencia actual de Eta Car de la disminución de los vientos continúa, en una década habrá renacido por completo de su capullo de gases densos. Eso sería volver al estado observado por Halley hace unos 300 años, cuando fue vista como una estrella caliente  y azul.

El equipo de Minnesota observa que esto último permitiría observaciones contemporáneas del radio y la temperatura superficial de Eta Car, que se estima que posea la  masa de más de 100 soles.

Autor: Bruce Dorminey.

Enlace original: Enigmatic star could emerge from its gassy coccon.

Para saber más: Estudio sobre la variación de Eta car (eng).

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