La sonda Hayabusa regresa de su encuentro con un asteroide


El pasado viernes, en la localidad australiana de Woomera, los científicos japoneses, junto a colegas de  EE.UU. y Australia, celebraron el éxito de la misión de la sonda Hayabusa (Halcón Peregrino en español), la primera en hacer un viaje de ida y vuelta a la superficie de un asteroide. El éxito de las maniobras de ese día habían puesto la nave en camino de regreso a casa dónde, tras su reentrada en la atmósfera terrestre, fue recuperada en el desierto del centro de Australia  ayer domingo. Comienza ahora el trabajo de analizar  el polvo del asteroide que la sonda ha recogido en su viaje.

Los científicos anticipan que tales muestras proporcionarán un mayor conocimiento de estos “pequeños planetas”, arrojando luz sobre los orígenes del Sistema Solar, el origen de la vida en la Tierra (según ta hipótesis de la panspermia) y la conexión entre los asteroides y las decenas de miles de meteoritos que se han encontrado en la Tierra. “Se podría establecer un puente por primera vez entre todos estos sucesos”, dice Michael Zolensky, un científico de la NASA que analizarán algunas de las muestras que la Hayabusa trae de regreso.

Sin embargo, a pesar de la importancia de estas muestras, el objetivo original de la Hayabusa fue  poner a prueba diversas tecnologías de ingeniería, como motores de empuje de iones y de sistemas de navegación autónoma, necesarios para aterrizar en un asteroide y regresar a la Tierra. La nave, lanzada en mayo de 2003, aterrizó en los 535 metros de largo del asteroide Itokawa dos veces en noviembre de 2005.

“Lo que la Hayabusa ha logrado es digno de ser elogiado”, dice Hajime Yano, un científico del proyecto perteneciente a la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). Después que la sonda aterrizara en la superficie del Itokawa una segunda y última vez, una masiva fuga de combustible trajo como resultado la pérdida de comunicación durante varios meses entre el aparato y el control terrestre. Los motores de la  Hayabusa también experimentaron una serie de problemas, y su retorno era incierto hasta el 8 de junio, cuando, a  pesar de sus dañados propulsores completaron la última corrección necesaria para una óptima trayectoria de reentrada. “Es como un paciente crítico que no puede caminar bien“, dice Yano. “Hasta el viernes, cualquier cosa podría haber sucedido.”

Finalmente, con tres años de retraso, la misión ha alcanzado sus objetivos principales, y ha regresado a casa con los datos científicos sobre las dimensiones y la composición del asteroide Itokawa, que servirán de referencia para futuros estudios de asteroides.

La cápsula recuperada es un contenedor de aluminio en forma de disco de alrededor de 40 centímetros de diámetro, y se separó de la sonda ayer domingo antes de entrar en la atmósfera terrestre. “Los objetivos principales eran lograr el viaje de ida y retorno a la superficie de un asteroide. Todos las muestras que hemos recibido son como un premio extra, pero para mí es la parte más interesante.” dice Scott Sandford, otro científico de la NASA que trabaja en el proyecto.

Científicos de la JAXA recuperarán la cápsula, hoy lunes, y para al final de la semana se espera tener de vuelta, en su laboratorio en Sagamihara, justo al sur de Tokio, la capsula. Allí se someterá el aparato a los rayos X para estimar la cantidad de polvo recogido.

Zolensky dice que fueron originalmente con la esperanza de tener, a lo sumo, varios gramos de muestras del asteroide, principalmente pequeñas piedras del tamaño de granos de maíz. “Pero las recogidas de muestras no salen según lo planeado.”, bromeó. El Hayabusa portaba una herramienta diseñada para golpear la superficie del Itokawa y extraer fragmentos sueltos pero, esto parece no haber sucedido como se esperaba. “Es muy probable que no seamos capaces de ver nada a simple vista”, dice Makoto Yoshikawa, también un científico del proyecto Hayabusa en JAXA.

Sin embargo, los científicos tienen grandes esperanzas. Un fuerte impacto en el primer aterrizaje de Hayabusa sobre el asteroide es probable que levantara una gran cantidad de polvo. La Hayabusa se aposentó en la superficie durante 30 minutos. “Sólo el hecho de que aterrizara ha tenido que cubrir la sonda de grandes cantidades se polvo. Los astronautas que aterrizaron en la Luna quedaron cubierto de polvo con sólo caminar alrededor. Puede que no hayamos conseguido el tamaño que pretendíamos en las muestras, pero tenemos algo. Con la tecnología actual, incluso partículas del tamaño de microbios deberían ser suficiente”, sentenció Zolensky.

Dependiendo de los resultados que los rayos X arrojen, los investigadores decidirán cuándo y cómo abrir la tapa de la capsula y distribuir los contenidos para su análisis y almacenamiento. Todo el polvo que se encuentra se analizarán en los próximos seis meses, los científicos buscarán en los isótopos de oxígeno recogidos, contenido de helio, rastros de agua, y otras pistas que podrían dar una idea de la historia de Itokawa. “Queremos ver su composición elemental y la estructura”, dice Yoshikawa. “Cuando nació este asteroide, qué tipo de materia esta presente en su formación. Esto nos permitirá saber más sobre la Tierra y el Sistema Solar.”

Autor: David Cyranosky.

Enlace original: Asteroid probe begin return from rendezvous.

Para saber más: Asteroides. Sonda Hayabusa.


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